jueves 20 de agosto de 2009
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Raquel
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friday night lighs
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Clear eyes, full hearts, can't lose!
Friday Night Lights parece ser una serie de esas que todos los blogueros recomiendan, pero que realmente no ve mucha gente. No arrastra a las masas que series como True Blood o Supernatural suelen llevarse por delante y, quizás por eso, me haya costado tanto atreverme con ella. Sí, hice mal. Sí, debería haberla visto antes. Sí, tengo que daros la razón a todos y decir que me parece que es una serie estupenda, lo que quizás sólo hace que incrementar el fastidio que siento al verla injustamente ignorada.
Voy a reconocer que no tenía ninguna intención de verla. Primero, porque el tema no me interesa. No el fútbol. El fútbol podría haberme interesado pues, sin que me guste, no deja de ser un deporte y como gran futbolera que soy entiendo las pasiones que puede despertar. Quizás lo que no me animaba tanto eran los adolescentes. Siempre corres el riesgo de que todo se convierta en un gran culebrón sin gracia ni frescura (y aquí miro directamente a Gossip Girl porque creo que eso es justamente lo que le ha ocurrido). La segunda razón era que este verano había decidido bajar al menos cuatro series que me interesaban mucho más y que al final quedarán para futuras vacaciones.
¿Qué me animo a verla, entonces? Que fueran a emitirla en La 2. La pereza me pudo y decidí seguirla así, aunque apenas cuatro capítulos después del inicio, la curiosidad me pudo y tuve que acabar mirando en internet. Y aquí comienza mi verdadero comentario.
He visto sólo 10 capítulos y estoy casi en el ecuador de la temporada. Lo que veo me gusta, me gusta mucho. Si tengo que destacar algo, me voy a referir a un detalle (importantísimo) que ya han mencionado otros blogueros antes: el realismo. No ya a las historias, que sí están plagas de realismos, sino a la forma de rodar las series. Las actuaciones y las escenas parecen naturales, como si realmente se estuviera filmando una situación cotidiana. Las frases de los protagonistas nunca parecen fuera de lugar y las reacciones siempre tienen su lógica, en contra de esas series en las que en ocasiones vemos reacciones exageradas ante hechos que, en realidad, no tienen tanta importancia.
También podría hablar de los personajes y los actores y el adjetivo sería "estupendos" en ambos casos. Jason Street y su historia siguen estremeciéndome, el entrenador y su familia siempre logran enternecerme y Tim Riggins y su hermano (y Tyra, porque la añado al dúo por sistema) siempre me enganchan a la pantalla con esa dureza que presentan en contraste con otros personajes. Debería mencionar también a Matt Saracen, ese buenazo que quiere ser una estrella y no tiene un padre que lo apoye, que podría ser un enorme estereotipo y, sin embargo, se las ingenían para que sea un personaje tridimensional cuya futura relación con Julie sigue manteniéndome en vilo. ¿Y los actores? Los actores logran que te olvides de que es sólo una serie y te dejes arrastrar por las desventuras de sus protagonistas, cosa que no es tan fácil de conseguir como uno pensaría.
Algo en lo que notaréis que siempre me fijo son los openings. Y el opening de FNL me encanta. Más que la música, que también, me quedo con las imágenes. Por último, pero no menos importante, tengo que mencionar el fútbol americano. Yo no entiendo de fútbol americano. Controlo el nuestro estupendamente, pero aquél escapa totalmente a mi conocimiento. Sin embargo, la serie siempre hace que te intereses por el resultado y te emociones con las jugadas y los problemas a los que se enfrenta el entrenador. Si tengo que quejarme de algo, debo admitir que me chirría un poco que un equipo siempre comience mal los partidos y, sin embargo, siempre acabe venciendo con milagrosas jugadas.
Por sintetizar un poco, diré que lo que he visto de Friday night lights me parece una serie a la que todo el mundo debería dar una oportunidad, que se escapa tanto como puede de lo que esperamos de una serie de adolescente, que te arrastrará a Dillon, con sus personajes y sus problemas, y hará que los vivas como si fueras uno más, consiguiendo incluso que te emociones con el fútbol.
En definitiva, totalmente recomendable es poco.
viernes 31 de julio de 2009
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Raquel
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Bite me!

(Entrada libre de SPOILERS)
Quiero comenzar mi primera entrada en el blog confesándome: soy fan de True Blood. Y es algo totalmente nuevo, tan nuevo como de hace unos diez días. Vale, no, me confieso, vi el pre-air. Hace tanto tiempo que casi parece que hablamos del Paleolítico, pero vi aquel pre-air y... me horroricé. Salí corriendo en la dirección opuesta y sin mirar atrás. Desde entonces me desentendí de la serie, y eso es decir mucho teniendo en cuenta todas las expectativas que había puesto en ella. Cuando alguien hablaba de True Blood yo bufaba y ponía los ojos en blanco: ¿cómo podéis ver ese truño?
Si me atreví a intentarlo de nuevo no fue por las recomendaciones (ya he dicho que las ignoraba) ni porque me quedara con las ganas, fue por Michelle Forbes. Que la Helena Cain de Battlestar Galactica '03 se incorporara al reparto de la serie de Alan Ball era un empujoncito en aquella dirección, y aunque me ha costado y he tenido que quedarme sin series que ver para dar el paso, finalmente lo he hecho. He visto True Blood y soy fan.
Ahora bien, diré que la primera temporada no me pareció la maravilla que creo que todos esperábamos (por venir de quienes venía), y me pasé los capítulos oscilando entre ambos extremos: amarla y odiarla. Hubo momentos que me sorprendieron, y no para bien, y momentos que a lo mejor deberían haberme hecho reaccionar que me dejaron de lo más fría. Mi interés también osciló por momentos y la historia del asesino quizás fue la que peor parte se llevó en este aspecto. Y, sin embargo, no podía parar de verla. Estaba enganchada, y ni siquiera sabía cuándo había pasado.
La segunda temporada es la que está haciendo que pueda decir que la serie me gusta, y me gusta mucho. Puede que sea por el mayor protagonismo de algunos personajes, porque ese grupo religioso anti-vampiros da más miedo que el asesino de la primera temporada o porque poco a poco veo ampliarse la mitología de la serie, pero es ahora cuando estoy mordiéndome las uñas esperando el próximo episodio.
En cuanto a los personajes, más de lo mismo: mi interés varía muchísimo. ¿Sookie? ¿Bill? ¿Jason? ¿Tara? ¿Sam? Todos vuestros. Sookie me parece tremendamente tonta (y cómo he leído por ahí, ¿muere gente a tu alrededor y tú reaccionas cuando es tu gato el muerto? Venga, niña, tú puedes hacerlo mejor), Bill me aburre, Jason no puede ser más tonto y Tara y Sam me ganaron en los primeros episodios y me han perdido en los últimos. Con Sam tengo esperanzas, porque al fin y al cabo su naturaleza de metamorfo le hace ya de por sí muy interesante, pero con Tara las cosas me pintan más negras, sobre todo desde que me interesa más su madre que ella (no puedo ser la única que cree que Adina Porter está sensacional). ¿Qué ha pasado con la chispa de Tara? Extinguida.
A cambio, tenemos a Maryann, uno de los mejores personajes de la serie y, sin duda, el más intrigante, además de maravillosamente interpretado por Michelle Forbes (que ya he dicho que me conquistó mucho antes de ver esta serie). Junto a ella coloco, en mi lista de favoritos a Eric Northman, que con ese aire de malote, ese Alexander Skarsgard (¿se escribe así?) que me trae revolucionada y todo el ambiente que me rodea, es sin duda de lo mejorcito de la serie. Y que vaya teniendo más protagonismo me parece, para qué vamos a engañarnos, una gran noticia. También anda ahí ahí Lafayette, que no podéis negarme que es toda una joya, a pesar de que ahora me dé miedo el rumbo que pueda tomar el personaje. Otras dos que creo que me están gustando bastante son Pam y Jessica. Vamos, que soy pro-vampiros a pesar de que Sarah y Steve y su grupo de fanáticos me parezcan de lo mejor que podía pasarle a esta segunda temporada.
En definitiva, la serie no me parece todo lo buena que podría haber sido, pero a pesar de sus fallos y en parte por ellos, me tiene enganchada, me gusta y sus personajes me mantienen pegada a la pantalla del ordenador para saber qué ocurre con ellos (sí, incluso los que no me gustan tanto). Eso sí, nadie va a negarme que True Blood tiene una de las mejores cabeceras que he visto en televisión en los últimos tiempos, una cabecera que a veces me repulsa y, aún así, me tiene fascinada.
ps. Espero no ser la única que espera ansiosa la incorporación de Evan Rachel Wood a la serie como superior de Eric. Si se lo montan bien, de aquí pueden salir cosas realmente buenas.
